The Veracity. No Clear.
Ese iba a ser el nombre del primer álbum de la banda, ¿sabes? Toda una oda para el jizz-jazz. La relectura de los acordes con séptimas del jazz de los 50, las cadencias melódicas muy legato, vibratos sucios del saxofón con un reverb sexy (play it so dirty), pero con cortes de noise y free… GRIM, Naked City eran nuestros referentes, pero también el smooth jazz de Kenny G y todo ese soft AC… pero con el HiperHarcoreAC del punk-free-noise-jazz… y todos íbamos a salir disfrazados de oficinistas sado. La idea surgió cuando nos dimos cuenta de que queríamos esterilizarnos porque deseábamos la misma escena de sexo salvaje en el baño de la oficina, de que teníamos que seguir obsesivamente nuestros rastros por la red en busca de un viejo video porno que nos emocionó de jóvenes. Llevados al borde de odiar nuestro propio deseo, porque es por donde más nos vigilan, ¿sabes? Interrumpir el mood sexy con el ruido insoportable… Advertir que tanto porno en la red [netporn] era también nuestra propia especie al filo de la extinción. ¿Y qué es lo veraz? Que la entropía igual es la gran función, y que el deseo no se salva de este proceso… la entropía incrementa y esto es así, pero no es muy claro, todo lo vuelve espeso, una nube espesa que aumenta constantemente a un ritmo que apenas y somos capaces de diferenciar de otras cosas… hablo del trabajo, de ir en el metro a trabajar, de jugar a la Play… Entonces la pornografía no hace más que luchar de manera inconsciente con este progresivo “desordenamiento” del sistema, con la inevitable vejez de los organismos y su disolución en pro de la existencia que no es ni humana ni para-humana. Pero volviendo un poco… a lo de la pornografía, que es un tema que es importante para la banda… Las imágenes pornográficas son producidas y consumidas por el deseo que, en conjunto, movilizamos a diario, ¿cierto? Y si estamos en momento… digamos “delicado” de nuestra situación libidinal, donde la entropía moviliza estas imágenes y el deseo en procesos cada vez más violentos de subjetivación, ¿no te parece que hay una pandemia de imágenes pornográficas? ¿un pandemónium, incluso? ¿Alguna vez has escrito “rule 34” en Google?… ¿No? Pues hazlo… Es la regla que nació, medio en broma medio muy en serio, que dicta que existe una versión porno de lo que sea… “Si algo existe, ya hay o habrá en un futuro porno de ello. Sin excepciones…” ¿No te parece esta la gran evidencia base para la entropía brutal que se inserta en nuestra economía libidinal? Esto y eso de que “una máquina deseante sólo funciona mientras se rompe, es decir que funciona sólo si, de hecho, no funciona apropiadamente”… Sin embargo, también creemos que la entropía es un proceso complejo, que no puede reducirse a un simple sinónimo de la “destrucción”. Por eso, creemos que la energía además de disiparse necesita, para su efectiva “entropización”, acumularse. Y sistemas como nosotros somos lo apropiados para almacenar y, quizá, administrar esta energía que parece resistirse a la entropía. Schrödinger la llamaba negentropía… Esta “acumulación” no se da más que por procesos de parasitación. Y la música para nosotros está en medio de la acumulación y su “uso”. Preferimos que la actual industria pornográfica no siga siendo la iglesia de preservación de la humanidad que es hoy día. Una iglesia, que como todas las que conocemos, es una máquina asesina. Es espantoso. Preferimos desviar esta energía hacia otros lados que no sean la repetición absurda de humanos por ahí. Nos pensamos como eunucos.

