Pequeñas notas para «pornografía» física

p. 31: Ese “principio muy particular” del que habla Artaud, a todas luces, es un princpio materialista, base del horror en Videodrome (1983).

p. 31: Vimos Pink Narcissus en las ruinas de Mubi. La sucesión de mensajes visuales, la manera en que se abstraen ciertas figuras, gracias al engalanado camp, posibilitan aquello que Artaud (en el texto de Gauge) entiendo como “una sucesión de estados del espíritu que se deducen los unos de los otros, como el pensamiento se deduce del pensamiento, sin que este pensamiento reproduzca la sucesión razonable de los hechos”. Y es el mejor ejemplo, Ana. La película, ¿lo que queda de ella?, describe los movimientos del pensamiento auto-erótico, es decir, narcisista del protagonista; la forma en que su propia imagen se despersonaliza en un devenir de imágenes y sonidos que dejan el rastro […]. Por lo que Hielos rosas, que dirigió Miguela, es esta vuelta, pero puesta en fuga, ¿me entendés? […] Fríos y calientes al mismo tiempo; la sensación de tener un botón de carne en todo el eje de la garganta (porque la garganta es el móvil de las fuerzas sexuales para Miguela, tan de cierta tradición sadeana-sadista, etc.). […] Y profunda.

p. 32: Y si la pornografía dibuja el movimiento casual, de una lógica relacional en red (no en un vector unidireccional de causas y efectos lógicos), entonces el cerebro, y sus mecanismos espirituales o de pensamiento, deja su imagen proyectada: tenemos este ánimo narciso o contra-narciso (por ahí hay una canción linda, inspirada en un poema de P. Leminski, que dice: en mí veo al otro / y otro y otro / en fin / decenas pasando en trenes / vagones llenos de gente / centenas docenas decenas / y hay otro que hay en mí / eres tú tú y tú / así como estoy en ti / estoy en él / en nosotros / y solo cuando estamos en nos / estamos en paz / a solas).

p. 35: Primera y clara contradicción: no se tratará, en este presente, de una presencia pornográfica, sino más bien del propio devenir pornográfico de la presencia, ¿o qué? [Aquí un listado de temas relacionados: publicidad; modelaje; homofobia y travestismo; extrañeza de la imagen; influencia en redes; imagen pública; política relacional; economía de la presencia; capital imaginal; capital cutural; capital simbólico;… aquí un etcétera]. Algo que ya sabía Gauge es que toda potencia sensible es apropiada por la publicidad de una manera efectivísima, por lo que toda presencia es, al mismo tiempo, apertura o multiplicidad de presencias: ríos en el charco, caletas en las manos, en los ojos que tienen las manos y las manos que tienen los ojos, ciegos ya de tanta add y tanto y tanto.

p. 43: Dice “ruido pornográfico”; pensamos en el cuento sci-fi con un ambiente muy tipo Brazil en la que existe una máquina en medio de un gran cono arquitectónico, liso y, a su modo, mortuorio, en el que reposan pequeños adictos y adictas. La máquina genera un ruido especial. Conectado con audífonos y alguna especie de fijador o masajeador ocular (en forma de gafas industriales de protección), se provoca en el o la paciente una carga de estrés sexual similar a la excitación por pornografía. Sí, solo es un ruido. Un hombre ve a otro hombre conectado a esa máquina, lo ve enrojecer y temblar y mojar un poquitico sus pantalones, babear, mientras unos seres asexuados por las batas de laboratorio lo miran y toman nota, entre tapabocas y guantes quirúrgicos, entre una luz mortecina que llega desde el sol a través de litros y litros y litros y litros de esmog. El sonido solo es el del apago caminar de los seres, como un cardumen. Los ojos arden un poco. El ruido es secreto, la imagen, en cambio…

p. 44: ¿M., cuando ves una pared o una superficie de un color y agudizas la vista, entrecerrando un poco los ojos en busca de filo, casi que aguantando la respiración, no ves miles, millones de sutiles líneas diagonales, como una lluvia de “partículas” a través de todo, absolutamente todo? ¿Esto es normal, la gente ve esta suerte de lluvia translúcida todo el tiempo y, debido a un poco sutileza o a la falta de calma y tiempo, la ignoramos hasta que estamos, como ahorita, un sábado a las 7 de la mañana, viendo el techo blanco, reconociendo que somos bañadas por algo que no son ni imágenes ni partículas (o a lo mejor sí son partículas, algún tipo de electrón, yo no sé de eso, M.), pero que están ahí de repente y dan la sensación de que el mundo es doble y triple y tiene unas sutiles capaz de cuerpos que son tan tan fantasmales que parecen imágenes… o quizá es al contrario… no te pasa, no les pasa a todas?

p. 46: Tierra húmeda.

p. 48: Monte de goce es la prueba de quel lenguaje es parasitario.

p. 60: Naked City. Radio.

p. 66: Es típico que las películas de “espíritu norteamericano” se agrupen también como películas de viaje o road movies. Trash Humpers invalida este viaje a través del ser; estaciona a los monstruosos protagonistas en un espacio más o menos indeterminado (sabemos ques una ciudad) sin deseo de moverse a nuevos paisajes o sin la intención de tematizar y problematizar el movimiento a través del país. La ciudad es espacio basura que, de cierto modo, sintetiza los fracasos de la modernidad, pero también es el espacio de quiebre o de singularidad. Los grandes valores norteamericanos, entonces, no se construyen ya a partir de la épica del viaje, sino de la relación con su basura, con los espacios urbanos y sus subjetividades monstruosas. […] Ahí está el punto, entons, que los protagonistas no son “humanos”, están en una zona gaseosa. Son una subjetividad propia de la urbe gringa, seguro; monstruos que no se resuelven en lo humano, porque no es un fin, sino más bien en un casi-humano estacionario con un horizonte abierto. Quizá por este tipo de cosas es que la entrada de Wikipedia de la peli dice, como intentando sacarse adelante, “experimental black comedy horror film”. […] Pero el movimiento por el territorio de las road movies es el fondo de un discurso de conquista también. Que esto se traduzca, de modo aberrante, quizá, en culiadores de basura, es decir, en monstruos que desean culiarse cuanta […] Cada vínculo. Entonces, el modelo de producción responde al mismo ánimo.

p. 69: Aquí.

p. 133:

p. 135:

p. 136: Según ciertas lecturas reencontradas, es posible que la idea de la no-muerte, proveniente de Churata, terminase por encontrarse con la teoría de la endosimbiosis seriada y las ideas evolutivas de Lynn Margulis. El momento de la casi-muerte mística que a veces el sexo provee representa, también, un momento de alta vulnerabilidad, es decir, de apertura. Para Gauge, el ingreso de “cuerpos” es cada altamente probable en estos momentos.

p. 140: Ayer me dijeron que algunas traducciones ocultan cosas.

p. 148: Ver 1:12:50 [Pero tumbaron Zoowoman, y el pirobo de Enrique Cerezo es el que está detrás de todo este mierdero, pero el link iba a una peli llama Lumière et Compagnie, al momento anteriormente señalado].

p. 190: We fell in love.

p. 192: el afuera es nube

p. 210: Escuchar otro poco.

p. 249: Algunas partes de la obra completa de C. Vallejo fueron encontradas y ensambladas, de a poco, por bibliotecarios y entusiastas que se movilizaban como detectives en pro de la unificación. Muchas veces me dijeron que, más que un ánimo académico, todo tenía un ánimo sobre todo lúdico.

p. 260 y 272: Encontramos esta carta también: