Te sientas y dejas que te amarren los brazos y el torso a la silla. Claro: desnudo. Entonces miras con filo un espejo sobre el que una luz azul golpea mientras alguien lame tu nuca y tu gimes (no importa si tienes que fingir). Alguien más pone lubricante en tus piernas, que deben estar libres, y comienzan a acariciártelas, a estimularlas. Siguen así hasta que comienza a temblar. Deben, todxs, fingir un orgasmo brutal justo cuando el temblor en el piso (muy importante que sea de madera y que tus pies sientan que ha sido recién encerada) tumbe el espejo frente a ustedes.
