por eso te digo que no quiero tener pareja para culiar, sino para otra cosa
hay que ser muy ingenuo todavía para creer que el amor y el sexo vienen construidos desde la fábrica de la eternidad como un binomio fundamental
¿o qué?
o en últimas: “la fábrica de la eternidad” es una más de miles de fábricas, sólo que ésta está en el grupo de las fábricas con nombres pretenciosos, y tendríamos que ir de vez en una deriva aproximándonos a otras fábricas, a otros vestigios de fábricas
el prado
el museo
la academia
las ventanas
la biblioteca
la cama
el filo
el rito iniciático
algo que, de alguna u otra manera, no puede entender Tinto Brass, tan entregado a la sacralización del sexo por la vía de cierto amor “revolucionario” (Salon Kitty, 1976… aun teniendo en esta película algo como las claves de la guerra en relación del amor y el sexo: recuerden la escena de las evaluaciones que hace Helmut a las agentes que dirige, la violencia con que la mirada del patrón Helmut encuadra y autoriza a sus trabajadoras ((trabajadoras del régimen del que él es una manifestación y, al mismo tiempo, una desviación (((él quiere derrumbar a Hitler, pobres idiotas)))))… el destino de las mujeres que deben ser sólo cajas de grabación cuyo funcionamiento es tanto militar como sexual… obsesión, guerra y amor tienen mucho en común, pero la ingenuidad con que Brass da salida a Margherita es bastante significativa; es hasta inquietante)








pero el error me ha permitido escapar al sistema de la película
ahora cada biblioteca, cinemateca, musicoteca, blogs maravillosos de “gordos de internet” que suben ánime, estrenos, bandas sonoras, me parecen un tejido de explosiones
todo puede ser tratado como fuga y ésto no es ni bueno ni esperanzador, la verdad
pero el centro o se ignora o cambia: opera como punto imaginario y referencial, teórico-práctico: una partícula se acerca a otra y vemos el movimiento como un narrador omnisciente en tercera persona, pero si de repente nos ponemos en medio de ambas partículas como un centro dinámico, notaremos que ambas partículas se acercan a nuestro protocolo de medición-visión y el encuentro se dará para estallar el narrador extraño, algo como un narrador de autoficción (autoficción como forma y no como meta)
