es simplemente una imagen
una imagen de un caballo y un oficial con su uniforme sucio montando en el caballo
una chica ocupa un primer plano de la escena, tiene en sus manos una cámara y está grabando
hay también un árbol inclinándose, en lontananza, como si fuera consumido por un fuego
secreto e invisible
(dices: “los secretos son demandas potenciales”)
el paisaje es un paisaje que parece un potrero presto a ser ocupado por algún edificio gubernamental
los sonidos son, digamos, los “esperados”, corresponden de manera más o menos causal a las imágenes proyectadas; lo que, si bien no es un proceso consciente, resulta tranquilizador para el o la espectadora
lógica de imagen-calca (se desplaza muy poco; movimiento delgadísimo, como cuando en el billar se refieren a los golpes que llaman “pelitos” porque apenas y las bolas deben rozarse)
la lógica del “mundo empírico”
(oh no, ¿cómo llamar a los “fenómenos” sin decir otra vez “fenómenos”?
¿noúmenos embarrados
conectados a cosas más o menos peligrosas?)
la chica mira, con su cámara agarrada de gancho, hacia nosotros
la chica sostiene la cámara como si fuese una cabeza cercenada que abraza como a un amuleto de guerra, mirando hacia nosotros
la chica y la cabeza-cámara-ciega
apuntándonos como sin querer
y nos dice:
las imágenes son cosas
repite:
las imágenes son cosas
(tú dices:
“las imágenes son cosas, no casas”)
y luego la chica dice:
creo que debe haber producción de estas imágenes, pero en determinadas condiciones, pues no se trata de un “todo o nada”
(tú dices:
“¿cuál es el juego?, ¿hemos renunciado por fin al forzoso y horroroso papel de ser cuerpos que sólo registran, incapaces de la autofagia, del desprendimiento festivo?, ¿qué es esto de todo o nada?”)
la chica mira al suelo con una sonrisa en su rostro
y luego dice:
se trata también de cierto dominio sui generis de los medios de producción de la imagen, gracias, como ya se ha dicho, a cierta “democratización” de la tecnología, pero esto no es una democratización ni un paraíso, sino más bien una suerte de mercantilización pop de la tecnología… un infierno brillante y aceitoso… parcelación: ética del cuidado propio apocalíptico, del “sálvese quien pueda, yo al menos veré la caída de las llamas sobre nuestros ojos en 4K”
el caballo y el oficial, que ahora está junto al animal
están detrás de la chica, hacen maromas pornográficas ridículas que dan la sensación de discontinuidad, de pequeños lapsos irrecuperables de movimiento, salticos pornográficos, vacíos pornográficos
como cuerpos como movidos por stop-motion
la chica se gira para mirar la escena que sucede a sus espaldas
el lente de la cámara, como una gran partícula de escarcha, deja un reflejo apagándose lentamente mientras marca su giro (desgarrando las figuras)
más allá sigue temblando el árbol, como crepitando (“es un paisaje, es un paisaje, un paisaje puede ser un dios, una diosa”)
la chica, dándonos la espalda, sigue diciendo:
el asunto tiene que ponerse de otro modo, pues el poder se blinda con nuestros intentos tan visibles de ataque, con nuestras marchas y nuestra desazón pública… ¿por qué competimos?
¿por qué no parasitar estas máquinas como hacen los chicos y chicas que suben sus aerodeslizadores hasta límites absurdos para caer, como despeñándose por lomas sin protección, amas de su temor de muerte?
es esto un asunto de diversión, de juego, y también de riesgo de muerte
parece que no cambiamos mucho las cosas
pero esto de ser independiente y tener que pagarle a las Conglomerados Fósiles de manejo de datos, es demasiado estúpido… ¿pegados a las “tractomulas publicitarias”, estamos también poniendo en riesgo nuestros pequeñísimos dominios?
ahora la chica gira nuevamente y vemos más de cerca su rostro, sudoroso, vívido, mientras detrás los movimientos son cada vez más extremos y dolorosos
el caballo comienza a recitar versos de Poeta en Nueva York
la chica nos mira a los ojos, lo sentimos
susurra: nos toca pasar desapercibidos, escondernos, no dejarnos ver tanto, usar las imágenes de nosotras mismas como camuflaje
la chica parece que va a llorar
el caballo y el oficial y el árbol ahora parecen víctimas del mismo incendio invisible y se retuercen sobrepuestos en el paisaje
(el fondo de siempre como superficie dinámica bidimensional de registro
el horizonte como superficie dinámica bidimensional de registro)
la chica sigue mirándonos y sentimos que algo se borra entre ella y nosotros
¿qué opción tenemos?, dice la chica
¿qué otra opción tenemos si no es este ser parásitos o ninjas?
aclara la voz, buscando algo de calma, de fuerza:
el problema… es que… es… es qué tan intensamente seremos parásitos, y ¿cómo ser imperceptibles mientras las cosas que hacemos mueven más cosas?, ¿por qué producir estas imágenes puede ser un juego, como el de las y los chicos lanzándose desde las alturas en sus aerodeslizadores hechizos?
