-xxx-

…sin embargo, la tendencia absolutamente contraria a la realidad física de querer acercarlo todo es la marca sexual de los sistemas que luchan contra la expansión inevitable del Universo…

si ves dos ganchos de ropa golpeándose entre ellos, debido a que el viento sopla con furia más o menos notable, no te asombres de entender que aquello es la realización del deseo que objeta esta inevitable separación de la materia, de su enfriamiento

este movimiento —podría decirse casi místicamente— es pornografía, marcas del deseo, de la terquedad de permanecer juntos, así sea tejiendo lazos blandos

acumulación de energía que se liberará violentamente

como el niño-adulto que mira una pantalla azul sobre la que se producen con ritmo variable ciertas imágenes propicias para la masturbación, sin que, por supuesto, la masturbación sea sexo

seguirá siendo como los ganchos o las piedras que se acoplan en el fondo de un río o las nubes que se forman o los carros estrellados a manos de gente borracha, que no quieren separarse, la linealidad del montaje clásico en el cine, los barrios, la maravilla menospreciada del “montaje blando”

los carros vueltos re mierda por el choque, irreconocibles ya de entre la sangre, las tripas, la chatarra, el olor creciente de la gasolina

la no-fragmentariedad de un texto

¿pero podrías decir que toda la pornografía se puede figurar como un gran movimiento entrópico, o como pulsión de muerte, o como la gran imagen de

la destrucción (inherente a las fuerzas sexuales) como causa del devenir (cf. S. Spielrein)?