…la publicidad como prefiguración del más burdo desfogue libidinal, como profunda conjunción de economía y afecto en la fórmula (y quizá lugar común) “orgasmo-compra”
como hipertrofia de la imagen, es decir fetichización de la mercancía (valores mágico-capitalistas de las cosas)
huevos que estallan en la pesadillezca imagen de un futuro cuyo deseo sólo tiene como fin ser consumo y corte en el capital
el capital como una suerte de flujo paralelo al hecho imaginario del gozo, de la voluptuosidad
dios entrando por los poros del alma de Gauge
a través del agua o de la luz o del rebote en el filo o alguna comida vibrante
luz-capital-horror-voluptuosidad-cuerpo
voces, conjunción de voces, pero no celésticas armonías y melódicas de claustro benedictino, moviéndose por grados conjuntos como una luz filtrada por vitrales escalados
sino el desgarrador y violento recuento percutivo, industrial y noise de Swans [1]
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[1] “Money is Flesh”, de Greed (1986).
