No puedo decir que un cuento como Spar, de K. Johnson, o Las heliconias, de Tobías Dannazio sean un mero folletín con un episodio sexual [1]. Porque, en principio, aunque el sexo aparece representado, estos cuentos no tienen la función especial de excitar al lector, sino de incomodarlo en cuanto a su posible excitación, a la extrañeza que por sí encierra el sexo como encuentro; de ahí que en ambos cuentos el sexo sea con seres para-humanos. Asco y horror del sexo.
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[1] El cuento de K. J. está en el link http://clarkesworldmagazine.com/johnson_10_09/; y el cuento de T. D. ha sido editado recientemente por la Editorial Z.
