-xxx-

Luego del pacto, ten muy cerca la jarra con agua muy fría. Es recomendable tener una caneca metálica llena de hielos, aguardando para salvar la temperatura del agua. Desnúdate. Siéntate en un lugar cómodo que pueda mojarse sin remordimientos. Acaricia tu cuerpo lentamente. Acaricia tu sexo humedecido con aceite (o con jengibre rosado y tembloroso y tibio). Deja que tu pareja acompañante (o parejas) participe de las caricias. Invítala a que use hielos lamidos sobre tu piel. Deja que tu piel se desprenda un poco de ti y abrace el aire circundante con tibio tacto. Estira tu cuerpo, entrégalo levemente a la gravedad mientras tu cuello se arquee hacia atrás, exponiendo tu cuello, pulpa alegre ante el cielo. Abre la boca. Tu pareja comenzará a vaciar lentamente el agua fría, muy fría, en tu boca, casi al contacto directo con tu garganta. Gime. Si es necesario, simula varios orgasmos. Deja que el frío invada tu pecho. Deja que laman tu pecho. Eres algo así como un hielo que se derrite. No dejes que el tiempo se recomponga fácilmente: el hielo en la cubeta metálica aletargará el reinicio. Recuerda: esta es sólo una apertura. En este terreno todo es sólo una apertura.