“Sade escribió una vez que el placer sexual esencial para un hombre era el de penetrarse analmente a sí mismo (disponiendo de un pene lo suficientemente largo y plástico como para poder curvarse incluso estando erecto, y así poder llevar a cabo el acto)” (Órganos sin cuerpo. Sobre Deleuze y consecuencias, de S. Zizek, Pre-textos, p. 67).
