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Debes rayar con cariño el jengibre y luego humectarlo. Yo elijo casi siempre el aceite de naranja; tú puedes dedicarte al de almendras. Luego froto pequeñas dosis de jengibre contra mi vulva, con liviandad. Luego, otra dosis mientras masajeo en círculos mi clítoris. Puedes tu dejar que tu piel saboree el jengibre. Puedes olerlo. El olor de la naranja y el jengibre juntos es increíble. Me hace sentir pequeñas punzadas suaves, blandas, en la nuca. Pongo en mi cama un conjunto de almohadas dispuestas de modo que abracen mi cuerpo y dejo que la luz que rebota en las montañas entre sin mucho obstáculo en mi pieza. Aplico de a pocos más dosis mínimas de jengibre.