LE DIJE, AL RECOSTARSE EN MIS HOMBROS HÚMEDOS, MIENTRAS TEMBLABA COMO SI HUBIERA ACABADO DE PRESENCIAR SU PROPIA MUERTE: «NO ES SENCILLO PENSAR EN EL HOMBRE COMO UNA COMUNIDAD SIN SEXO, O SIN HISTORIA, PERO NO HAY QUE PENSAR EN LAS PERSONAS NI EN NADA, LA ÚNICA SALIDA ES EL AMOR»:
Luego de ayudarnos a secarnos
La luz se ha vuelto roja
El fin de año comenzó en nuestro baño o en la invasión de un baño a nuestra intimidad
El filo
Has muerto, joven
Escucho la música que suena en tu piel
Residuos de música: dibujas cantando
Pero ahora no sabemos quiénes somos
Realmente no sabemos quiénes somos
Sólo que hemos aguardado lo suficiente para ver el terror en la piel contigua
Sólo que en algún momento saldré al sol y la memoria aplastará tu imagen
Al menos nos quedan fotos y canciones donde aparecemos, ingenuos
Parecidos a una laguna sobre la que llueve
Vemos de cerca cada colisión creyendo que es un baile y no una tranquilidad de pétalo que anuncia la guerra
Te he mirado a punto de odiar tu sexo
Mientras, algo nos muerde desde dentro las mejillas
El olvido será una flor que se agacha ante la sombra de una gran nube
Labrar nuestro gozo
Traer, a nuestras manos, muertos sin rostro, sólo con voz
La sombra de mi cuerpo golpeando tu cuerpo iluminado por el sol
Edificaciones invisibles que se arman entre casas y templos de cualquier orden
Edificaciones de paredes invisibles, armadas como proyectos de casas y templos de cualquier orden
Edificaciones que recorremos
Edificaciones de sombras y luz, proyecciones de barrios que recorríamos a veces tomados de las manos y sonriendo como dos niñas que juegan en silencio
Edificaciones como piezas dentro de piezas donde tenemos sexo por última vez, una alborada
Ardor y mano extendida hasta tus ojos rojos
Camino de espaldas hasta tu vientre
Susurro de la violencia contigua al amor y al deseo
Todo lo perdí contigo de nuevo
El fin de año se extendió por nuestros ojos cristalinos, como drogados
Un juicio en medio de nosotros proclamó la caída de esta contingencia de piel y sudor
Se abrieron alas entre nuestros músculos y nuestra dermis
Mil veces hemos perdido en nombre propio, pero ahora perdemos solamente
Comer juntos
Acostarse para compartir las pesadillas que se escapan de nuestra biblia interior y nos abrazan
La sangre en la que se sumergen dos jóvenes perdidos en la ciudad
Para qué hablar de lo que no tiene ni tendrá rostro
Me dices que debes suspender el cuerpo amado, ver la luz que lo dobla y la lengua que lo baña
Me dices que es difícil llorar, que el futuro no existe
Que ya no tienes nada, que sólo queda una oscuridad que palpita
Hablamos sin parar de lo que no tiene ni tendrá rostro: canto, rayón, pequeñas máquinas amatorias por donde sólo conocemos lo compartido hasta quedar sin pulmones, desnudos en medio del desierto sobre el que se alza una gran nube con nuestros nombres secretos y ya perdidos
Este juego consistió en perder todo lo propio para ganar en una sombra que dibujaba nuestros encuentros termales de sexo y sueño y cena
En tu pecho crecían flores
En tu cuello vivíamos la guerra contra las sombras
En tu llanto oculto, la infancia devolvía sus sacrificios a nuestras diosas íntimas
En tu canto, el olor de la masa dulce y el vapor abriendo tus poros
En tu pene soñaban los fieles su nuevo horror mientras yo encontraba tu tacto hueco, tu vacío brillante, tu honestidad casi al borde del fracaso, tu terror de ser lo que eras, tu canto triste de victoria rara
En tu espalda, el nombre de tus amigas y amigos
En tus mejillas, conejos muriendo y el moho alimentando los residuos de tus expediciones de niño espía, de alumno del caos, de feliz rostro entre las ramas
En tu pecho se posaba una nube
En tu cabello, mis manos, las líneas con que se tatúan los bellos y terribles recuerdos
En tus manos, mi lengua mirada
En tus ojos inútiles algunas brisas dibujaban líneas de amor, ciego y adoloridas ramas en flor
