bueno, es cuestión, le dije a Álvaro, de enfocar desde el techo, como si fuéramos un espejo en el techo, un espejo que se rompe; escuchas claramente el sonido del espejo roto en el techo y la cámara baja rápido como uno de esos trozos mientras alrededor —en efecto— se ven más trozos de espejo cayendo sobre los cuerpos que (en el momento de la ruptura del espejo en el techo, donde estamos, donde está la cámara) terminan, es decir que el orgasmo rompió el espejo del techo que los mira, ¿sí ves lo que quiero decir? ¡el espejo los mira!, ¿ok?, es genial, ¿no?… el problema es la pos-pro… porque, si estallamos un espejo en el techo, de pronto uno de esos trozos hiere a los actores. Uf. Soñar es fácil, producir no tanto…
