A: es cuestión de acomodar la cámara en el trípode y de sugerir la ropa que usaremos.
B: últimamente sólo ella se viste y yo estoy desnudo, o si a mucho me pongo un jean sin ropa interior.
C: entiendo.
A: entonces tenemos sexo, variamos la toma al menos 4 veces y nos cuidamos de no mostrar mucho mi rostro, que siempre es el más susceptible a ser expuesto.
B: casi siempre soy yo quien edita el material. Aprendí gracias a tutoriales de YouTube, jejeje.
A: y la plata llega casi que solita…
C: es muy diferente a otros procesos, como el de A. Alban que, al igual que ustedes, es una productora “independiente”, aunque ustedes dependen de los medios de distribución que arma una compañía específica… como MindGeek, y demás.
A: claro, es que Ashley se dedica a un tipo de producción más… digamos… cerrado, donde la producción se hace por encargo, en un circuito privado. Ella envía el video directamente al consumidor, de ahí que ella organice su día así. Las más de las veces, los o las clientes no hacen públicos los videos que encargan. Hemos hecho un par de videos por encargo, y nos ha tocado algunos días grabar hasta 4 videos, pero esto es muy raro. Lo que hacemos para PornHub, que es por donde más miran nuestros videos, nos da lo suficiente. Esto contando las propinas, por supuesto. Además, yo tengo un trabajo como asesora jurídica… y B se dedica la mayoría del tiempo a atender su negocio de cómics…
B: que también es on-line…
