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“cuida tu capital, cuida tu cuerpo, cuida el deseo que él produce en lxs otrxs

sé unx inteligente administradorx de tus posibilidades sexuales” [1]

 

[1] Los influencers más populares en Instagram pasan por esta denominación de “cuerpos fitness”, lo que los hace más “valiosos” (especulación económica), creando la sensación de que las marcas que los patrocinan brotan desde sus cuerpos, ocupando en ellos un lugar publicitario.

No hablemos, además, de estas cada vez más comunes “estrellas” virtuales (como Lil Miquela): avatares publicitarios de corporaciones demasiado aventajadas para usar la poca autonomía de nuestro cuerpo-en-red. Su #libertad parece acrecentarse a expensas de nuestro asombro. Nos quedamos quietos viendo cómo nuestras imágenes en la Red hacen cosas que nosotros nunca hicimos, ¡en lugares, en habitaciones, en prisiones que nunca visitamos! ¿Qué está pasando?, te preguntarás… ¿Quién podrá responderte? A duras penas escucharás, Martín, nuevas voces aproximándose a tus caminatas, tu peso creciente, es un sueño perturbador donde hablar o correr es imposible. Te metes las manos a los bolsillos y tienes moneditas pequeñas de oro o de chocolate recubiertas de papel dorado (porque se doblan entre tus dedos al apretarlas desesperado). En algunas esquinas miras personas vestidas con máscaras de cuero, con trajes de oficinistas, corbata, pantalón —incluso aquellas personas que se nota que tienen senos—, cinturón, zapatos de cuero. Uno de ellos te saluda, alegre, alzando la mano, encorvando un poco su espalda y sus ojos. Todo huele a látex. Eres alérgico al látex. En la palma de la mano, el sujeto/sujeta (no sabes, no se puede saber fácilmente), tiene un tatuaje:

Luego alza la otra mano, mostrando otro tatuaje: