cierro los ojos y me invade una escena en la que también cierro los ojos
sigo viendo a través de mis párpados:
veo cómo se acercan unas manos delgadas y frías como recién duchadas
y me peinan un poco, como consolándome falsamente
y se acercan a mis córneas y hunden sus dedos en mis ojos y una voz dice
“estos ojos son robados”
y el dolor es intenso, pero parece ajeno porque permanezco mudo sintiendo poco a poco la sangre gotear desde mis córneas, los dedos salir
algo de alivio que se mueve en mi cara, como yo corriendo entre un barrio incendiándose
y las calles están vacías y yo estoy solo
