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no veía su rostro, sólo el frío en el cuerpo que se abría

olor entre gotas y espuma abriéndose contra mi cuerpo

no hay mirada ni espejo

son los ojos

el borde la vagina rosando el borde el pene

unos ojos que no miran

la pregunta continua: “¿quién sos?, ¿quién sos?”

aunque los nombres se conocen, y la cercanía…

el borde donde se configuran los oclayos sin mirada

que completan el recorrido

que tragan los cuerpos

luego la caída

temblando

la ducha y dos cuerpos como un sistema húmedo

lluvia como breve palpitación

órganos de sombra y terror