de eso van estos movimientos de pliegues, resortes, despliegues y contracciones, querido, de la inestabilidad propia del movimiento, pero del movimiento intensivo, del “espectral” espacio que construye la carne que vibra fuertísimo, casi que horadando el llamado lugar de enunciación, es decir, dándole —estoy segurísima— una dimensión más a esta red
