Rousseau, el “virtuoso” Rousseau, leía en su juventud a una sola mano
y todo cobra sentido
Una mujer vuela desnuda por los potreros de una ciudad provinciana y casi que resbalando se posa de repente al frente de un wachimán que al ver capa tras capa de abrigo se deja caer contra la bruja que lo muerte, le chupa la sangre, lo empalidece metiéndole el dedo por el culo, subiéndose con terrible violencia sobre el bolillo del pobre wachimán hipnotizado que jadea y jadea mientras él coge los senos pesados a la bruja triqueña que habla alguna lengua que suena a grillos ardiendo
sólo podemos cerrar los ojos como el wachimán
por momentos
y saber que esto está cercano al asesinato, al crimen
pero qué rico
