Se sientan envueltas en telas translúcidas o suaves o plegadas o hinchadas como bombas de jabón. Ambas miran sus manos previamente lavadas en agua de caléndula y proceden a meterse dos dedos (índice y corazón) de sus manos derechas o izquierdas (deben ponerse de acuerdo y usar las mismas) en la boca para humedecerlos con gestos de felación. Cuando estén muy babeados los dedos, toman la mano de su compañera que no ha sido babeada, al unísono. Formarán un tejido con sus brazos. La luz para este momento debe ser cálida. En lo posible, humectar el ambiente con un vaporizador de agua y velas aromáticas de canela o con salvia. Cuando tengan la mano de su compañera, acaricien cada pliegue de la misma con sus dedos babeados. Si sus dedos se secan, humedecer de nuevo con babas. La idea es que se haga al unísono, que el ritmo sea mutuo. Que parezcan y no parezcan a la vez un reflejo. Que bailen sincronizados: puerta al caos.
