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Ana, sólo con la noche muy oscura aparecía. El cuerpo era delgado. Su pene era siempre tibio y húmedo. Nunca vi su rostro. Sucedió muy pocas veces. Estoy seguro que no era un sueño. Sucedió quizá 6, 7 veces. Era increíble. No quisiera ponerme muy cizañoso con los detalles. Olía como a canela y albahaca. La luz era de un verde muy oscuro. Varias veces tenía algo como un aceite brotando de sus manos. Todo mi cuerpo lo acariciaba él con sus manos así, como un surtidor de un aceite que olía a suelo húmedo y hojas y piñas de pinos regadas en el sueño y a pequeños charcos que se oscurecían hasta volverse piedras. El sonido de las pieles era estruendoso en medio del silencio de esas horas. Sólo una vez escuché su voz. Dijo: 

quisiera tener un ojo que se convirtiera en mano