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parecía una araña blanca, te lo juro, con esas piernas tan largas y delgadas, esa piel es la piel más blanca que he visto, así debe ser la nieve, pero la nieve es fría y yo los estaba grabando y no podía creer el calor que salía de ahí, el man hacía ruidos como de quemarse, y los “isss… aaaj…” eran como sonidos largos de comida a la parrilla, y a veces también sonidos golpeados que traqueaban como hormiguitas quemadas por la mano humana, con-tun-den-tes, sí sí: una araña blanca, en la noche, te lo cuento a vos, pero ssshh: en la noche yo cerraba los ojos e intentaba imaginarla… a la araña, quiero decir; una fantasía totaaal, bro, como cuando jugábamos calabozos y dragones, porque después de un rato no nos aguantábamos las ganas de cerrar los ojos e imaginar que tocábamos a las elfitas rígidas, a esas criaturas llenas de tinieblas como unas súcubo, pero esta era una araña, yo sé que suena a zoofilia, pero te lo juro que era increíble, las manos trigueñas del actor casi que envolvían las piernas de ella, tendrías que haberlo visto, era como frágil pero también se veía amenazadora, como si no tuviera alma, sino mucha hambre, sus rodillas eran tan agudas, filudas casi, a lo bien, tendrías que haber estado allí… pero menos mal me entendés, ¿cierto?… es en serio lo que te digo: además el man hacía ruidos, y yo los imitaba en mi cama con los ojos cerrados viendo subir por mi cuerpo esa araña blanca que me tocaba todo el cuerpo, demasiado caliente, increíble; tendrías que haber estado ahí grabando, viéndolo… yo cerré los ojos e intentaba ser la cámara y el cuerpo al mismo tiempo, era demasiado excitante, era una araña blanca que me succionaba y me arqueaba, en serio, no podía creerlo: la imaginación es poderosa, no te aburro con detalles, tendrías que haberlo visto, si sale la grabación rápido ya editada y todo te la paso, pero te digo que no es lo mismo, para nada