oh, no: es como un espejo triste y oscurecido y también azulado, como un techo blanco al amanecer o del atardecer
en la casucha en la que vivimos, el remolque
el polvo que levantan las motos de todo el Clan
que me alentaban a la prostitución cuando era pequeña, y ni siquiera yo lo sabía y sólo podía confiar en Mike y en Eliza y bailábamos los tres junto a papá, antes de que fuera enlistado y nunca más volviera vivo, sólo en sueños donde nos hablaba de dragones metálicos que sobrevuelan todos los días el desierto y beben de ríos negros y subterráneos y nunca duermen, en el sueño nos pasaba las fotos que sacaba de sus bolsillos militares, llenas de polvo, que mostraban manchas negras de algo que pasaba volando y Mike se reía y decía que eran ovnis y papá se reía y decía que no, que para nada, y se reían
hay un espejo triste donde no estoy con otras chicas fornicando, y en el espejo aparece mi reflejo, estoy viendo algunas fotos en Amazon de algo que pueda ser un regalo para ti, pero todo lo sumamente bello que aparece en Amazon es caro para mí
un espejo para mi cuerpo de 21 años y para mi recuerdo de tu pelo rojo y tu saliva y tu canto grave, de voz pectoral, de pechos que se inflan, de cardenal que sobrevuela nuestro barrio mientras el viento se siente suave en los ojos cerrados y tú te quitas la gorra para que el pelo se airee mientras suenan los cantos mañaneros
y Mike me dice: a veces el espejo muestra mis manos (las reconozco porque perdí tres falanges cuando trabajé en una empaquetadora de productos lácteos), y mis manos tienen algunas monedas y algunos billetes y los guardo en el bolsillo como guardando cadáveres dorados, dorados cadáveres de moscas
y le respondo: a veces el espejo es como una pantalla donde aparezco yo
en medio de unos matorrales que simulan un bosque
mientras lloro, amarrada de repente a un gran ciprés
y cuando ya he llorado y la imagen de Liza y sus asesinos se han perdido o evaporado, aparece un enano y hablo con este enano de ojos tristes y hermosos que se llama John y siento que algo de tranquilidad gano mientras sigo amarrada al gran ciprés, y le confieso al enano que venderé todos los detalles de fans y la publicidad para comparte un regalo, Liza, uno que pueda salvarte
a lo que el enano me responde: en mi tienda todo se compra, hasta la venganza, que es de lo mejor, dice mirando hacia el espejo-pantalla, rompiendo la cuarta pared
concluye diciendo que la venganza sólo se puede pagar con esperanza
me dice (y el espejo tiembla como tiembla el sonido de una moto oxidada acercándose por la avenida): véngate y hazme rico en esperanza
