lo más sencillo sería cortar cuidadosamente la piel, abrirla como abriendo una uva con las uñas, meter de a pocos la lengua y llorar también de a pocos
apretar las piernas, dejar que las lágrimas giman y, si el escalpelo tiembla, dejarlo temblar sobre la carne viva, derretirse de placer, al rojo vivo, con la punta de un clítoris palmeado con ardor
retirarse a ver cómo clínicamente hemos descubierto nuevos plafones para nuestro sexo y alabarnos, ponernos en un tibio altar junto a cristo extasiado en su muerte, junto a maría magdalena revuelta entre pies, junto a una monja bañada por la lluvia dorada de dios “el cirujano del placer”
de repente la cámara gira y se enfoca un rostro pálido y afiebrado de un hombre con ojeras, con una voz espeluznante y profunda, pregunta: “¿les ha gustado?”
FIN
corte: la película de terror pornográfico lanzada por The Land of Fuck Productionxxx: El cirujano.
