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llama a la locura sin nombre, llama a la locura un gato despeñado, llama a la luz azul que se cuela y filtra entre las hojas del jardín, entonces… cierra los ojos. Martín mira la pantalla municipal, expuesta en todo su esplendor propagandístico, centrada en el parque. Las voces disocian la imagen del gobernador dando su informe, el informe-loop que se transmite puntualmente cada día a las 6 de la tarde, informe que dura alrededor de 6 minutos (si ninguna “eventualidad en el territorio” amplía beligerantemente el mensaje) y que por cuestión de reproducción en bucle dura alrededor de 30 minutos. El gobernador tiene una camisa con estampados de palmera y come algo de carne apanada. La boca se come a sí misma. La voz no existe. Llama a la locura sin nombre, llama de llamas. Locura de gato despeñado o apanado. Llama a la luz azul que se cuela entre los dientes amarillos del gobernador. Imagen sobre imagen. El gobernador no tiene un rostro tan cálido ni come sin hambre, eso es seguro. Cierra los ojos. Martín cierra los ojos. Suda. La situación continúa así hasta que se acaba el video y se extiende en el cerebro de Martín durante 40 minutos hasta que un guardia le pide sin mucho tacto que se abra.