una pornografía como La nueva novela, como “lo real que te chocará como lo realmente absurdo” / huecos en los frames que llevan a la vista al espejo o al pasado / ser espías de nuestro propio acto sexual límite, que es mental e inmensamente contradictorio / traición, en todo caso / muros virtuales de contención → ¿la película? → ¿lo cinematográfico? (¿khé?) / el humano como centro del infinito que choca y desaparece cuando lame la hoja tersa de un helecho (sin matera) / el muro virtual de contención / una pornografía como evidencia de la symploké / aquello que llamamos “drama porno”, F. Campillo, ¿es la resolución al problema de la casa lezamiana que dicta que “cuando la casa está construida, llega la muerte”? / entonces el terror será abrir la ventana como metáfora viva de: salir-a-ver-por-una-ventana-abierta-hacia-el-cielo-y-que-de-repente-caiga-en-tu-ojo-una-estrella-fugaz / el drama porno no es la estrella fugaz, no es tampoco la ventana abierta, ¿entonces qué es? / ¿es el después, el ojo que de repente se abre y sale de él un ídolo? / (todo ídolo es monstruoso) / un ídolo de carne y sangre / ¿es este “círculo” alrededor del niño que ve el drama porno (que lo sufre, por supuesto), el ritmo con el que su cuerpo se mantiene en sí mismo, él mismo con ello para casi siempre? / un muro virtual de contención / cuya fisura es la posibilidad del sexo y del proceso de superación del trauma como “porosidad” / (a través del dinero pasa el aire) / (a través del sexo pasan los sueños, rasguñándote, no te engañes) / entonces sería “prudente” imaginar que luego de la grabación vienen los actores, las actrices, mientras a su espalda siguen los camarógrafos; la producción, dirección, maquillaje e iluminación / y miran la porno: una escena de sexo en un jardín / y “voz en off” dice: “el jardín se extiende más allá de los límites del frame” / y cambia la escena y todo es negro y el reflejo de la pantalla muestra a todo el público / alguien incluso dice: “qué truco más viejo”, ofendido / y “voz en off” vuelve a aparecer y dice: “no hay Transparencia… entonces, ¿qué ven?” / el problema, Campillo, por supuesto es de opacidad y, por supuesto, de lo muy muy muy delgado (cf. Duchamp) / en los movimientos / en los montajes / en las superposiciones / muros de contención / ¿la película? → ¿lo cinematográfico? / entonces de la posibilidad de caminar las orillas del reflejo / (los actores y las actrices, los camarógrafos, la producción, dirección, maquillaje, gatering, iluminación, las matas, el pasto, la pared blanca-pliegue de un edredón blanco) / fractales porno / entonces, en esta “máquina de filtraciones” y “caminatas”, ¿qué origen o drama?, ¿qué alegre u horroroso heroísmo? / ¿qué remolino en el río de tu verga? / no claramente la película, no claramente solamente únicamente salvajemente absurdamente lo cinematográfico / no ano noema / no amo noema / sino Fulgor Anal / El Rostro parásito de mi rostro / Proust apareciendo de entre las orillas, deforme y sudoroso, preguntando: “¿Cómo podríamos acceder a un paisaje que no es el que hemos visto, sino al contrario aquel en el que somos vistos”? / ¿Proust-prostitución y guerra? / ¿Proust-próstata masajeada? / ¿Proust-prosternado nos tiende sus manos? / ¿Proust-prostética invasión y registro (aka. memoria)? / hombre, Campillo pillo, ¿qué paisaje no es mirado? / qué gran lección / una montaña de sonidos que chirrían
