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Álvaro y Lucía comenzaron con pequeñas grabaciones amateur de ellos. Al principio, cogidos un poco de la cola estética del no face porn clásico de finales de la segunda década del XXI. Probaron también con el boomcito de hentai life action, llevando a un extremo insoportable (es que hay extremos soportables) ese juego de planos superpuestos que multiplicaba, cual jutsu de clon de sombras, el cuerpo expuesto de Violeta, además del molestísimo remedo de ahegao hecho como con Paint. Luego probaron grabando parejas a escondidas, lo que, claramente, les trajo muchos problemas. Luego entendieron que era mucho más fácil fingir que espiaban gente.