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Martín miró lo que llevaba de su carta para Ana.

Cuando era niño pensaba mucho del famoso video de Michael Jackson cantando en vivo «Billie Jean». Le inquietaban tres cosas, sobre todo: la primera era que nunca supo muy bien a ciencia cierta si Michael hacía playback. La segunda cosa era que le seguía pareciendo misteriosa la forma en que ese cuerpo ágil y flexible, potente a su manera, fuera capaz de ciertas perversidades mencionadas en algunos archivos, en los chismes que convirtieron a Michael Jackson en el monstruo que es hoy a ojos del mundo. Mundo mundo mundo. Etc. La tercera cosa, la más importante: recuerda los planos medios cortos de la figura de Michael, recuerda la forma en que los brillitos de la camisa de Michael dejan una especie de silueta, un residuo extraño, una suerte de aura o de ectoplasma plenamente visual que se pega a la lente de la cámara [¿qué tipo de cámaras usaron para grabar esa presentación?].

Martín miró por la ventana.

Hablar de Michael Jackson era también una manera de hablar de ese ectoplasma extraño: el ojo y la visión de un cuerpo que no puede despegarse realmente de la imagen que proyecta o compone, que también es. Podríamos huir, piensa Martín. Anita cree que no es posible huir, a pesar de todo… Pero en algún espacio la dislocación debe ser posible. Blablablá.

Salió de su casa. Pensaba en su nota, queriendo aumentarla en su mente, ser eficiente con sus paseos. Se le cruzan las imágenes de la película que vio protagonizada por Ana, como Gauge II. No recuerda bien el nombre de la peli y eso lo desespera; la recuerda a ella hablando pretenciosamente ante la cámara con una cámara bajo el brazo (piensa en el dicho: «todo niño viene con el pan debajo del brazo»). Los caballos. El general. Lontananza. Pieles aéreas. Y paisajes. ¿Cómo era? Martín cree recordar que la película se llama El paisaje de dios o El paisaje-dios o Alabad los dioses paisaje. Recuerda la película porque en un momento Ana (Gauge II) se gira con la cámara para ver lo que sucede a sus espaldas («ay, es que mientras uno habla tanta mierda, hay cosas sucediendo a las espaldas diuna», le dijo en su momento ella). El giro hace que el reflejo del lente de la cámara que sostienen la protagonista cree esa aura-ectoplasma-residuo-pegajoso que Martín recordaba del video de Michael. Una cosa lleva a la otra.