R. Barthes escribió el 27 de octubre de 1977 (y publicado luego como el Diario de duelo): “—¡No ha conocido usted el cuerpo de la Mujer! —Conocí el cuerpo de mi madre enferma, luego moribunda.”
Autor: gauge
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huele en el cabello deseado el borde el vacío atrayendo el aire el frescor en las manos
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parecía una araña blanca, te lo juro, con esas piernas tan largas y delgadas, esa piel es la piel más blanca que he visto, así debe ser la nieve, pero la nieve es fría y yo los estaba grabando y no podía creer el calor que salía de ahí, el man hacía ruidos como de… Seguir leyendo -xxx-
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no veía su rostro, sólo el frío en el cuerpo que se abría olor entre gotas y espuma abriéndose contra mi cuerpo no hay mirada ni espejo son los ojos el borde la vagina rosando el borde el pene unos ojos que no miran la pregunta continua: “¿quién sos?, ¿quién sos?” aunque los nombres se… Seguir leyendo -xxx-
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quedaban sus voces quedan sus voces servidas como aguas los ojos flotan la vida de las imágenes hay una sola REGLA: es imposible identificar todas las voces
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¿pero y si lo sacás seguirá siendo lo mismo que cuando estuvo adentro?
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el cuerpo doblado como hojas dobladas por el rocío luego del aguacero
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Único fragmento recuperado de: “Introducción al sexo-inexistente: el afuera y los afectos impersonales en la obra encontrada de Gauge, por Martín Caicedo” [para lectura del Club OsO] Como otrxs, Gauge pensaba que cada ápice de sexualidad no es un mero impulso natural o naturalizante [1], sino un juego de receptores y respuestas, una maquinaria compleja,… Seguir leyendo -xxx-
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en la custodia de oro que reposa en el corazón de una bóveda (que reposa a su vez en el corazón de una casona colonial que, a su vez, reposa en el corazón de un pueblo colombiano), rodeada de esmeraldas, reposa la figura sorprendente de una vaca siendo penetrada por un hombre que parece un… Seguir leyendo -xxx-
